22 ago. 2013

¿Por qué?

Seguimos en el mes de los "insectos" como homenaje a Kafka. Un segundo micro.

                                                                           ¿Por qué?


           Mi cuerpo me parecía extraño una vez más, como si lo descubriera por primera vez. Pero eso no impedía que estuviera allí tumbado, boca arriba en el diván del psicólogo. Contándole mi vida con pelos y señales mientras yo no dejaba de admirar la perfección de mis manos. 

            Cómo me hastiaba aquella vida nocturna y esa costumbre de andar por garitos de mala muerte. Cuanto más sucios y malolientes fueran, mejor, más los disfrutaba. Y estas visitas odiosas al diván que me humillaban y aburrían a partes iguales.

             Una voz atronadora y profunda me sacó del mundo donde me encontraba, devolviéndome a la triste y cruda realidad.  

              - Se ha vuelto usted a dormir en la consulta. No me extraña que viva sólo, sueña en voz alta. Y esa obsesión que tiene por vivir cerca de esa mujer lo terminará de volver loco. Los lugares sucios y malolientes son lo suyo, no esa casa limpia y con olor a lavanda donde se empeña en deambular a plena luz del día. Tendrá un serio disgusto como le descubra observándola. Debe dejar de soñar y asumir de una vez por todas, que sólo somos unas tristes y simples cucarachas.


                                                                                Jesús Coronado  -  2013

7 ago. 2013

Fobia

Un pequeño relato que presento en el blog de "Esta noche te cuento" ,  cuyo tema mensual es "Insectos", homenaje a Kafka y su Metamorfosis. Es pero que os guste.


                                                                   Fobia



Me duelen las muñecas. Nunca pensé que esto doliera tanto. Nunca creí que ocurriera esto. Estaba todo controlado. De principio a fin.

           Cuando abrí el congelador el olor me golpeó con fuerza haciéndome vomitar. Las moscas inundaron la estancia sobrevolándome, rozándome con sus asquerosas alas. La visión del cuerpo hinchado y cubierto de miles de insectos me paralizó. Caminé aterrorizado y sin control hacia atrás hasta tropezar y quedar quieto en un rincón, observando como aquella marabunta se desparramaba sin control por el sótano junto con aquel hedor insoportable que ascendía hacia el resto de la casa. Hacia la calle.

        Fue entonces cuando descubrí que todo... no estaba controlado.

        Una simple avería y esta maldita fobia han conseguido en un instante lo que durante años no ha conseguido la policia.

        Mientras subo al coche patrulla sólo puedo pensar en dos cosas. El dolor que se acrecienta en mis muñecas, y cuanto tardarán en descubrir el resto de cadáveres.



                                                Jesús Coronado  -  2013