6 dic. 2012

Dos años





Dos años




        Lo despertaron el calor y una pesada sensación de asfixia. Le costaba abrir los ojos, y cuando los creyó tener abiertos, sólo encontró oscuridad. Sentía su mente abotargada y sus miembros apenas respondían a sus órdenes, se encontraba inmóvil, sólo la cabeza obedecía a duras penas.

        Intentó concentrarse para averiguar donde estaba y como llegó allí. En su mente empezó a vislumbrar imágenes de un rostro conocido. De una cena que prometía un dulce final. De su sonrisa. De la copa de vino que le acercó a los labios prometiéndole otro néctar más cálido. Y de cómo su rostro empezó a difuminarse para despertar en esta negra y brumosa oscuridad.

        La sensación de calor se hace más agobiante, y aunque intenta mover sus miembros, no lo consigue. Sólo atisba un tenue resplandor rojizo que se va filtrando lentamente a través de una negrura  que empieza a descubrirle el lugar donde se encuentra.

        Mientras, Sara, con su traje negro, esboza una tenue sonrisa fingiendo recordar buenos momentos. Y al salir con la excusa de fumar un cigarrillo, solo puede pensar como el fuego ha empezado a darle forma por fin a  su plan. Dos años de aguantar al vejestorio de su marido son demasiados. Aunque… la herencia y su joven amante pronto le ayudarán a olvidar.


                                                                                         Jesús Coronado 2012