31 ago. 2012

La carretera



"Uno cree que la carretera nos traslada a un nuevo mundo lleno de aventuras, de libertad. Pero donde realmente nos lleva es a la realidad de la vida, a veces, en estado puro".


La Carretera


        Hasta el último vello de su cuerpo se erizó cuando empezó a beber suavemente el dulce licor que había depositado sobre su pubis y, que resbalando hasta sus partes mas íntimas, él, con una dulzura olvidada por ella, empezaba a recoger haciendo que su cuerpo se tensara hasta arquearse como la cuerda de un arco, y cuando estaba a punto de perder la noción del tiempo,  sus ojos se convirtieron en párpados…y lo sintió dentro. Primero muy lentamente; después en un vaivén acompasado, hasta que sus cuerpos y sus mentes se unieron en un baile único y frenético. Y al fin Sara estalló en una fanfarria de sensaciones, una y otra vez, hasta que perdió la cuenta, hasta que sintió como le besaban dulcemente el cuello, como sus brazos   le rodeaban su cintura y el pecho. Y un susurro… ¡Te quiero!

        Entonces se sintió suya, y se acurrucó entre sus brazos buscando ese calor agradable que su cuerpo despedía. Volvió su cabeza y sin contestar, se limitó a sonreírle, y besándole en los labios sintió como sus ingles recuperaban la sensación que había sentido al principio de su encuentro,  una agradable desazón y calor que le incitaba a sentarse a horcajadas sobre él para empezar el baile de nuevo…  Pero el dolor que sintió en la rodilla hizo que sus ojos de repente,  dejaran de ser párpados y notó ese jadeo con olor desagradable que le producía asco en el cuello, enfrentándole al interior de un coche, a un rostro que no conocía y que tras vaciar su necesidad la apartó sin delicadeza, sin susurrarle al oído. Sólo dos billetes de veinte y una sonrisa mellada.

        El frío de la noche le hizo  tapar lo poco que podía con la ropa que le obligaba a exhibir su mercancía. Se acarició la rodilla y la marca que la palanca de cambios le dejó. Otro recuerdo más, pensó mientras volvía al arcén de la carretera. A sus veintiún años Sara había recorrido muchos kilómetros y no pocas carreteras, todo por una mala decisión. Porque a los dieciocho todo se ve de otra manera y ser rebelde te envalentona para creer que puedes comerte el mundo. Pero al final…el mundo te come a ti. Y es tan difícil que te vomite para dejarte tranquilo.

        La luz del coche que para a su lado la vuelve a su realidad cotidiana. A decir que sí, enseñando lo poco que su escote esconde. A volver a imaginar a un hombre sin rostro que la trate como una mujer de verdad, como a una princesa. Y bajo la atenta mirada de su chulo que la vigila desde un lugar escondido, Sara sube al coche para volver a imaginar que la rescatan de esta vida… que no es vida, aunque el mundo se empeñe en hacérselo creer una noche tras otra.

                                                                                         Jesús Coronado (Jecobe)

20 ago. 2012

FEDERICO GARCIA LORCA






FEDERICO GARCIA LORCA (1898-1936)

        El 19 de Agosto de 1936, un mes después del inicio de la Guerra Civil, Federico Garcia Lorca era fusilado en Viznar (Granada) poniendo fin a una de las figuras representativas de lo que se conoce como Generación del 27.
        Federico nace en el seno de una familia de posición económica desahogada un 5 de junio de 1898 en el municipio granadino de Fuente Vaqueros. Posición que le permite obtener una cuidada formación que le llevó a Madrid a cursar estudios de Derecho, profesión que nunca ejerció, pero que le ofreció la oportunidad de conocer a escritores y artistas de la talla de Dalí, Buñuel y Emilio Prados entre otros, consolidando su ya bien patente vocación artística.
        Pero la intención de estas letras no es dar a conocer su biografía, sino ofrecer mis respetos a un artista polivalente y de inteligencia lúcida, con una capacidad creadora por encima de cualquier discusión, que le llevó a ser músico, dibujante no profesional, director de escena, excelente recitador, poeta sensible y dramaturgo comprometido, y que unas mentes limitadas pusieron fin a su vida  simplemente por no compartir sus ideales políticos, por rencillas personales entre caciques o por dejar abiertamente claro su tendencia sexual. Algo que desgraciadamente se viene repitiendo a lo largo de la historia una y otra vez.
        Curiosamente la obra de Garcia Lorca se centra en dos cosas “amor y muerte”. Premonitorias quizás, pues el amor a su tierra Granada le hizo desoír los consejos de sus amigos para que no volviera a ella, decisión que le llevó a la muerte,  reflejada en su obra teatral sobre todo, porque quizás la sentía tan cerca que no se atrevió a esquivarla.
        Como muestra de su obra y mi respeto. Dejo este pequeño soneto “Llagas de amor”,  su historia de un amor imposible. Y porque considero que el amor y la muerte van unidos. Se ama y se muere, se muere y se ama. Un amor no correspondido nos hace morir  poco a poco; un amor correspondido nos mata de otra forma, pues ya no somos los mismos y morimos poco a poco sufriendo por no perder ese amor correspondido. Pero ¿acaso hay algo mejor que morir de amor? Yo creo que no.


Llagas de amor
Esta luz, este fuego que devora.
Este paisaje gris que me rodea.
Este dolor por una sola idea.
Esta angustia de cielo, mundo y hora.

Este llanto de sangre que decora
lira sin pulso ya, lúbrica tea.
Este peso del mar que me golpea.
Este alacrán que por mi pecho mora.

Son guirnaldas de amor, cama de herido,
donde sin sueño, sueño tu presencia
entre las ruinas de mi pecho hundido.

Y aunque busco la cumbre de prudencia
me da tu corazón valle tendido
con cicuta y pasión de amarga ciencia.

Federico Garcia Lorca


Jesús Coronado (Jecobe)  2012